El Gato del Infierno Parte Uno: La Venganza de Bronx.
Bronx llegó a su hogar en Brooklyn apenas siendo un cachorro. Parecía una bola de pelo mullida, encantador. Sólo faltaba darle biberón. Al principio "La Novia", hermosa chica europea del este, sacada de las portadas de revistas y muy conciente de su belleza, disfrutaba mimarlo. Lo cargaba en sus brazos como un crío. "¡Qué bonito gatito!" Bronx era consentido con las atenciones propias de un bebito. Hasta que comenzó a maltratarlo. Primero, tirándole zapatos. Luego aventándole cojines. Luego, persiguiéndolo como demente alrededor de toda la casa. El felino la miraba con terror. El fin de la jornada diaria de "La Novia" representaba para el gato, el inicio del suplicio. El novio, chico común promedio, ni guapo ni feo, pero encantador como el demonio y con un abultado historial de ex mujeriego, intentaba en vano defenderlo "Míralo... Está aterrorizado". "Tonterías, sólo me está manipulando" Por eso no fue de extrañarse que el día llegara en que el gato se revelara. Noviembre ya comenzaba a importunar, la fría lluvia se mezclaba con un viento sinvergüenza y La Novia maldecía a todo pulmón que fuera un viernes lluvioso. "¿Y con este clima, te querías quedar en Manhattan?... ¡Estúpido!" Llegaron al apartamento de Bay Ridge Avenue empapados hasta los huesos. A veces los vendedores de sombrillas deciden desaparecer en el peor de los momentos. Subieron las escaleras dejando un rastro de agua como si acabaran de darse un chapuzón en el mar. El Novio intentó, como era su costumbre, morderle una nalga mientras tenía su trasero de frente. Pero ella le lanzó una monumental patada en reversa que le partió el labio. "¡No estoy para tus bromas, idiota! ¡Tengo dolor menstrual y, para colmo, está lloviendo!" Llovía, en efecto, demencialmente en la gran ciudad. Los tonos naranjas y rojizos dominaban el paisaje urbano; las chicas hermosas ya lucían sus espectaculares abrigos de cuero. Muchas ya se montaban en sus botas, caminando con aires de grandeza, creyéndose dueñas del cielo. Era el momento justo para el nacimiento de un fenómeno: El Gato Mujeriego. El Novio tuvo que aguantarse las ganas de llorar. No solo la patada le había dolido terriblemente, sino que, además, le partía el alma ese acto tan descabellado de violencia. "¿Por qué me golpeas así?" "Porque eres un inepto, deberías de asumir mayor madurez" El Novio no dijo nada. Pero le parecía irónico que estas palabras provinieran de la misma mujer que maltrataba al pobre gatito como si se tratase de una chiquilla loca. Pero esa inmadurez ya estaba por tener un abrupto final. Nadie habría podido imaginar lo que se escondía detrás de la puerta. Lo que aconteció a continuación no se lo pudo haber imaginado ni la mente más retorcida. Al abrir la puerta del apartamento, el gato los estaba esperando. Parado en dos patas, y armado de un rifle AK 47 , el gato parecía una aparicion infernal. "¡Bronx!" fueron las últimas palabras de la chica europea.
"¡Perra!" fue la respuesta del gato, que súbitamente se mostró hablando. Una ráfaga de disparos le destrozó la cavidad torácica a la chica de revistas. Cayó al piso vomitando sangre. El Novio, atónito, no daba crédito a lo que veían sus ojos. "¡Muérete, bitch" le dijo a la moribunda Novia, antes de que una ráfaga de disparos le atravesó la cabeza a la chica del infierno. El Novio, totalmente en estado de shock, observaba el cadáver con la cabeza destrozada. Bronx se le acercó lentamente. Rifle en mano. "¿Quieres morir?" le preguntó en perfecto castellano. "¡¿Quieres morir?!" volvió a inquirirle, esta vez trepado en una silla y apuntándole directo al pecho. "¡No!", musitó el Novio. "Entonces,¡enséñame a seducir mujeres!" "¡Pero!.." "¡Cállate, sigue mis órdenes y, quizás, amanezcas vivo!"
Abandonaron el apartamento Brooklyniano. Envuelto en una frazada, la escena no podia parecer más tierna: Un joven apuesto con un tierno gatito envuelto. Lo que nadie sabía era que escondía esa frazada. Bronx habia cambiado el AK 47 por un puñal que amenazaba con atravesar en cualquier momento en el corazón del novio. Esto si él se negaba a seguir sus órdenes. "¿Qué va a pasar con el cuerpo de mi novia? ¡Eventualmente la descubriran! ¡Todo el mundo pensara que fui yo!" Bronx lo abofeteó en el rostro. "Pendejo. ¡Créeme que en estos momentos, ese es el menor de tus problemas!" Abordaron el tren "N" con destino a Manhattan. En el vagón una despampanente rubia con un peligroso escote, se le acercó al gato. "Que lindo gatito!" "¡Te cojo con gusto cuando quieras!" musitó el gato. El Novio no lo vio venir. Un puñetazo aterrizó en su nariz con la precisión y el dominio de una Muhammed Ali rubia. La sangre brotaba a borbotones. "¡Descarado!" le gritó la despampanente rubia. Entre lágrimas y dolor, el Novio sólo pudo pronunciar con dificultad y con el más franco y cándido de los tonos. "¡Fue el gato!" La noche era joven, las estrellas comenzaban a brillar en el cielo. Sería una noche muy larga para el Novio, en compañía de un gato asesino, dictador y mujeriego. El Gato del Infierno. (Continuara...)